Otros lugares de interés en Croacia

Los lagos de Plitvice

plitviceLos Lagos de Plitvice son una maravilla de la naturaleza, sin duda alguna una de las imprescindibles paradas en Croacia. Así lo atestigua su denominación de Parque Nacional y Reserva Natural por la UNESCO.

En este Parque, se puede encontrar un total de 16 lagos que se derraman unos en otros creando maravillosas cascadas por las que se oye y respira armonía. Los lagos compiten entre sí por el color de su agua, a cada cual más esplendorosa.

El disfrute de la visita dependerá mucho de cuando se haga ya que a primera y última hora el Parque se queda vacio y se puede disfrutar de tranquilidad, pero durante el resto del día los grupos organizados entorpecen el paseo y arruinan el sonido del agua. Si uno va tranquilo y sin hacer ruido puede tener suerte y divisar algún corzo, jabalí o ciervo.

La visita puede perfectamente durar entre 6 y 8 horas andando a un ritmo normal. Los Lagos se dividen entre inferiores y superiores, con un barco que une las dos zonas. Los más espectaculares son los inferiores, así que si se tiene poco tiempo es mejor centrarse en ellos.

Plitvice enamora a cualquiera que lo visita, su aroma, su color, sus formas… Solo hay que presentarse en el Parque y elegir la excursión deseada.

Península de Istria

istriaLa Península de Istria, la más grande de todo el Adriático, es conocida por sus restos romanos y sus zonas naturales. Su capital Pula es una ciudad con sabor italiano que tiene un foro y un anfiteatro romano del S.I. Un pueblo costero que no nos debemos perder es Rovinj, por el que podemos callejear y disfrutar de un pueblo de postal, buscando la Catedral de Santa Eufemia o la Plaza del Mariscal de Tito. Siguiendo por la costa nos encontramos con la peculiar Porec donde aparte de observar restos romanos podemos admirar la increíble Basílica eufrasiana. Es un edificio con unos tesoros interiores obligatorios de ver. Sus mosaicos, su atrio y su santuario eufrasiano del año 554, dejaran anonadados a cualquiera.

Ya en el interior de la Peninsula, podemos disfrutar de la tranquilidad que nos regalan los pequeños pueblos repartidos por los parajes naturales. Se puede destacar la fortificada Groznjan o la tranquila Pazin, con la auténtica Iglesia de Santa María de Beram que cuenta en su interior con 14 maravillosos frescos del Renacimiento. Algo que nadie se espera encontrar en zonas tan retiradas y apacibles.

Durante toda la visita a Istria no puede faltar la cata de su amplia gama de vinos de calidad y sus trufas. Cualquier rincón es perfecto para hacer una parada en el camino y disfrutar del sabor de esta región.

Parque Nacional de Krka

krkaEl Parque Nacional de Krka es el lugar ideal donde refrescarse en verano. Es de los pocos Parques Nacionales donde uno puede bañarse en sus aguas. Donde termina un río, después de 17 cascadas en 800m con 45 metros de desnivel, uno puede después de hacer un picnic, bañarse en las frescas aguas.

Paseando por otras zonas del Parque podemos observar un islote que alberga un monasterio del S.XIV o restos de molinos antiguos cercanos a hermosas cascadas. La visita a paso normal suele durar medio día, ideal para disfrutar de la tarde chapoteando en sus aguas. Importante llevarse comida y comer cerca de la zona de baño disfrutando del sol tumbado en las praderitas.

Zadar

zadarZadar es una ciudad que al igual que sus vecinas fue ocupada por ilirios, griegos, romanos y venecianos, pero Zadar ha sabido guardar un pedacito de cada cultura y fusionarlo como pocas ciudades han sabido hacer. Su ambiente es joven y animado y en ella se puede visitar la románica Catedral de Santa Anastasia del S.XIII, el Monasterio franciscano o la Iglesia de San Donato. Todo esto situado entremedias de las ruinas de un foro romano, da una personalidad a Zadar que se podrá percibir en cualquiera de sus rincones.

Si uno está interesado en la música clásica, no puede dejar escapar la oportunidad de asistir a un concierto en la Iglesia de San Donato, ya que tiene una acústica increíble. Si no, se puede acercar al paseo marítimo a deleitarse del órgano marino y escuchar la música que crea la naturaleza.