Qué ver en Dubrovnik

Esta ciudad amurallada anteriormente llamada Ragusa, es la perla del Adriático. Una vez se entra en ella no se quiere perder el tiempo pestañeando. Todo en Dubrovnik es elegancia, cultura y belleza. Es una ciudad rodeada por una muralla de 16 torres que desprende encanto por todos sus rincones. Sus múltiples museos y palacetes son del agrado de cualquiera, aunque no se este interesado en arquitectura o historia croata.

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El principal encanto del casco antiguo es poder pasear por lo alto de sus murallas, originarias del siglo X y si es al atardecer, mejor que mejor. Se podrán observar los anaranjados tejados de las casas y el mar a lo lejos. Es una de las vistas que nunca se borran de la retina y que se tendrán de por vida en la mente. La experiencia de poder respirar la brisa marina que choca contra la cara mientras se admira el paisaje verde, la ciudad anaranjada y el mar azul será una experiencia irrepetible.

dubrovnikTodo el interior de la ciudad está perfectamente restaurado después del terremoto que sufrió la ciudad en agosto de 1667 y el bombardeo de 1991. Para acceder a ella habrá que hacerlo por la Puerta de Pile. Seguido encontraremos la Fuente de San Onofrio, donde podremos refrescarnos del calor que suele hacer en Dubrovnik y justo en frente de ella, la única iglesia que resistió al seísmo, la Iglesia del Salvador.

Lo mejor es seguir por la calle principal llamada “Placa”, en ella encontraremos algunas de las edificaciones más increíbles de la ciudad. La primera será la iglesia de los franciscanos y su Convento. En este último la visita es obligada ya que a parte de tener un claustro majestuoso del románico tardío, una colección de arte sacro valiosísima y un cuadro de la antigua Ragusa, se puede disfrutar de la tercera farmacia más antigua de Europa(1317). Para hacer más entretenida la visita, se puede jugar a buscar en sus muros, la marca dejada por el impacto de un obús en 1991.

Entre sus callejuelas podremos encontrar la Segunda Sinagoga más antigua del mundo, del SXV. Y el Warphoto, donde se podrán apreciar fotos de la guerra y corroborar su absurdo.

Al final de la “Placa” encontramos la Logia, por la que se puede salir de la ciudad hacia el mar. En esta zona también podemos disfrutar de la Torre del Reloj construida en 1444 y restaurada en 1929, del Palacio Sponza, otro de los edificios que sobrevivió al seismo y que tiene una mezcla de los estilos gótico y renacentista, la Iglesia de San Blas, de estilo barroco y con un altar que cuenta con una estatua de San Blas bañada en oro, el Palacio del Rector y la Catedral de la Asunción que alberga el tesoro de la ciudad y merece ser visitado. En el medio y vigilando a todos los edificios esta la Columna de Rolando, la cual se utilizaba para la medida de las telas, usando su antebrazo como el codo raguseo.

dubrovnikEl Palacio del Rector ha sido destruido y reconstruido varias veces debido a la trágica historia de la ciudad, por lo que actualmente tiene una mezcla de estilos creada con total armonía. En su interior vivía el Gobierno cuando Dubrovnik era una República Independiente y también se encontraba unas mazmorras. Desde el exterior destacan sus soportales del S.XV y en su interior el patio desde el que se puede imaginar por donde estarían las mazmorras y demás dependencias administrativas, los aposentos privados del rector, que como se puede imaginar, eran los más ricos.

Después lo mejor es guardar el mapa y perderse por las callejuelas de Dubrovnik, buscando otros edificios emblemáticos como la Iglesia de San Ignacio o el Monasterio Dominico, que guarda en su interior uno de los más completos museos de la ciudad y un claustro digno de disfrutar.

Una gran parte de la ciudad son calle empinadas, algunas directamente son una larga escalinata. Esto no debería desmotivarnos, pues la recompensa puede ser rincones con un encanto especial o vistas mágicas del resto de la ciudad.

Cuando se este cansado de la muchedumbre y se quiera descansar, lo mejor es atravesar la Logia y salir al puerto. Allí se podrá rodear el Fuerte de San Juan. Una vez allí uno podrá optar por darse un baño, aunque parezca extraño casi en solitario o sentarse a contemplar el mar. Si uno se acuerda antes de comprar algo de beber y picar, el descanso será total.

Fuera del casco histórico podemos disfrutar de la Playa de la Ciudad, situada a la izquierda de las murallas o si se prefiere se puede coger un ferry hasta Lokrum, donde se podrá encontrar una zona nudista en una isla declarada Parque Nacional.

Noche de Dubrovnik

Las noches de Dubrovnik son muy animadas en verano, cuando los turistas llenan las múltiples terrazas que se encuentran por toda Ragusa. Solo hay que escoger la que más guste o la que mejor concuerde con nuestro bolsillo ya que hay mucha diferencia de precios. Después fuera de la murallas podremos encontrar alguna discoteca de buen ambiente, como Latino Klub, cerca de la Puerta de Pile.